miércoles, 13 de junio de 2012
¿Deudores de Cristo oh, Cristo deudor de nosotros? ”
(San Mateo 10:40 al 42) “El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
Dios no es deudor de nadie. Él recompensa a todo el que se vuelve a sus caminos, lo busca y ama de todo corazón.
En cierta oportunidad, y mientras caminaba de regreso hacia mi hogar; luego de llevar a mi pequeña hasta su colegio.
Me puse a meditar en las maravillas del Dios todo poderoso y perdonador
Mientras daba gracias a él, por el beso constante de la lluvia sobre mi rostro.
De pronto y mientras caminaba, recordé con mucho dolor y mis ojos se humedecieron; no por las gotas de lluvia que a esa hora ya cubrían por completo mi cuerpo.
Tiempo antes y en una mala decisión y sin haberle preguntado a Dios, fui estafado y en dicha burla que se me hiciera a mí y a toda mi familia, perdí mi camioneta.
Hoy y debajo de la lluvia, debía cada día llevar a mi pequeña hasta su colegio simplemente caminando. Comencé a recordar luego y agradecer a Dios por sus infinitas bondades, y de cómo en sus manos me hacía sentir útil y esforzado por él.
Si, ya que todo y absolutamente todo los dones, virtudes, y bendiciones provienen de él,
Es entonces que meditando comencé aclamar y le dije a mi Señor.
“mi Señor, Dios santo, eterno, mi gran salvador, tuyo es el cielo, las potencia de ellos, la tierra el mar, y todo lo que tú has creado, tuya es la vida la muerte, a ti mi Señor toda la gloria la honra y la alabanza”; decía esto con todas las fuerzas de mi alma cuando recordé que Dios no es deudor de nadie, fue así que proseguí, mientras pesaba en la bendiciones que Dios estaba entregando a algunos hermanos de mi iglesia; sigo –“tú dices mi amado Dios que no eres deudor de nadie, y a cada cual das tu justo pago” --- pensando en todas las cosas que Dios me había movido hacer para su obra y en su obra, “ es por eso mi eterno Dios, no se enfade conmigo mi Señor; si hoy yo le pido me pague con sus ricas bendiciones para mi vida que necesita tanto mi Dios” estaba a punto de hilvanar la siguiente frase cuando vino una reflexión a mi corazón tan veloz como un relámpago,
Medite en milésimas de segundos y antes del hilvane de la siguiente frase. (Si Dios dice no ser deudor de nadie, y no he tenido ni pago ni he sentido mi vida bendecida, ¿será acaso que Dios miente?, ¿O que yo, no he hecho nada por lo cual merezca tan bella recompensa?, guauuu… me sentí avergonzado, me sentí muy avergonzado a lo sumo, quise hacer un orificio en la tierra y que me tragara, comprendí que en realidad no e hecho nada para Dios, qué él; no hubiera hecho antes en mi, de pronto un automóvil me toca la bocina lo miro rápidamente, lo esquivo y viene a mí la voz que me trae el mensaje “Bástate de mi gracia” la verdad mientras caminaba de regreso a mi hogar después de todo esto; no pude sino ponerme a llorar. Si, agradecido de lo que Dios me da, mis hijos, mi hogar, mis pies, mis manos, mis ojos, el respirar, todo cuanto vivimos es bendición de Dios.
Romanos 11:33–36
¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llegó a ser su consejero?, ¿o quién le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? Porque de Él, por El y para El son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.--
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