miércoles, 13 de junio de 2012

Indolencia Colectiva.




En medio del ruido de la vida, grita desconcertado un niño
Tirita su cuerpo por el frio.
Descuelgansé de su azulada mirada
El frio balbuceo de un solitario auxilio.
Sin respuesta, los hombres pasan  junto a él, no paran
Abrigase entonces entre los cartones humedecidos, por la incontrolable lluvia.
Ahoga su alma  entre  cada lagrima de bordados dorados
Que anegan sus viejas vestiduras.
Yace a los pies del imponente rascacielos,  imaginando para si
Jazmines, tulipanes, rosas y aro iris.
Mueve a ratos el visillo transparente de su caja, para ver las estelas
De oceánicas mareas, que descienden  de lo alto de aquellas negras nubes.
Mientras  sueña en ser  adulto, para dejar de  padecer de esta hambre que lo encadena al frio tenue y al olvido de las personas.-

s.m.r 

Escultor.




Esculpo, modelo, trazo las líneas de tu alma a mis antojos
Deslizo suave mis manos por la columna vertebral de tu piel hojarasca.
Luego, amoldo tu cintura; mojo mis manos, vuelvo a repasar por tus caderas
Mientras compongo en medio de ellas, la trilogía mágica de tu silueta.
Abro el portal en medio del triangulo de las bermudas, aquel que me permita introducirme en tu alma.
Subo un poco y  un punto seguido. Se transforma en tu ombligo
Punto medio entre tus piernas y tus sentidos.
Humedezco nuevamente mis manos, subo así  por ellas,  hasta llegar sigiloso
A la cumbre de tan bellos  y nevados montes.
Para  luego de tan legítima conquista, dibujar  sin rostro  tus ojos, darte nombre y por un beso entregarte el arte de la vida.- 

s.m.r

¿Deudores de Cristo oh, Cristo deudor de nosotros? ”

 (San Mateo 10:40 al 42) “El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. Dios no es deudor de nadie. Él recompensa a todo el que se vuelve a sus caminos, lo busca y ama de todo corazón. En cierta oportunidad, y mientras caminaba de regreso hacia mi hogar; luego de llevar a mi pequeña hasta su colegio. Me puse a meditar en las maravillas del Dios todo poderoso y perdonador Mientras daba gracias a él, por el beso constante de la lluvia sobre mi rostro. De pronto y mientras caminaba, recordé con mucho dolor y mis ojos se humedecieron; no por las gotas de lluvia que a esa hora ya cubrían por completo mi cuerpo. Tiempo antes y en una mala decisión y sin haberle preguntado a Dios, fui estafado y en dicha burla que se me hiciera a mí y a toda mi familia, perdí mi camioneta. Hoy y debajo de la lluvia, debía cada día llevar a mi pequeña hasta su colegio simplemente caminando. Comencé a recordar luego y agradecer a Dios por sus infinitas bondades, y de cómo en sus manos me hacía sentir útil y esforzado por él. Si, ya que todo y absolutamente todo los dones, virtudes, y bendiciones provienen de él, Es entonces que meditando comencé aclamar y le dije a mi Señor. “mi Señor, Dios santo, eterno, mi gran salvador, tuyo es el cielo, las potencia de ellos, la tierra el mar, y todo lo que tú has creado, tuya es la vida la muerte, a ti mi Señor toda la gloria la honra y la alabanza”; decía esto con todas las fuerzas de mi alma cuando recordé que Dios no es deudor de nadie, fue así que proseguí, mientras pesaba en la bendiciones que Dios estaba entregando a algunos hermanos de mi iglesia; sigo –“tú dices mi amado Dios que no eres deudor de nadie, y a cada cual das tu justo pago” --- pensando en todas las cosas que Dios me había movido hacer para su obra y en su obra, “ es por eso mi eterno Dios, no se enfade conmigo mi Señor; si hoy yo le pido me pague con sus ricas bendiciones para mi vida que necesita tanto mi Dios” estaba a punto de hilvanar la siguiente frase cuando vino una reflexión a mi corazón tan veloz como un relámpago, Medite en milésimas de segundos y antes del hilvane de la siguiente frase. (Si Dios dice no ser deudor de nadie, y no he tenido ni pago ni he sentido mi vida bendecida, ¿será acaso que Dios miente?, ¿O que yo, no he hecho nada por lo cual merezca tan bella recompensa?, guauuu… me sentí avergonzado, me sentí muy avergonzado a lo sumo, quise hacer un orificio en la tierra y que me tragara, comprendí que en realidad no e hecho nada para Dios, qué él; no hubiera hecho antes en mi, de pronto un automóvil me toca la bocina lo miro rápidamente, lo esquivo y viene a mí la voz que me trae el mensaje “Bástate de mi gracia” la verdad mientras caminaba de regreso a mi hogar después de todo esto; no pude sino ponerme a llorar. Si, agradecido de lo que Dios me da, mis hijos, mi hogar, mis pies, mis manos, mis ojos, el respirar, todo cuanto vivimos es bendición de Dios. Romanos 11:33–36 ¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llegó a ser su consejero?, ¿o quién le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? Porque de Él, por El y para El son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.--