Polvaredas de caminos anochecidos
Cantores grillos de memorables amoríos
Trueque compulsivo entre tu cuerpo y mi cuerpo
Candeleros encendidos de miradas incendiarias
Amanece mientras seguimos unidos
Dos cuerpos fundidos sin sentido
Más que el de dos almas entrelazadas
Festivas, entregadas y dormidas
Ellos duermen, sosegadamente duermen
En un eterno alarido de ritmos angélicos y gemidos.
S.M.R
No hay comentarios.:
Publicar un comentario