Entre las penumbras oscurecidas de mi ventana
Mecen las hojas los viejos arboles rurales
Que entre la ventolera salvaje de la tormenta
Se cuñan en mi ventana.
Miro y siento entre el aullido del vidrio humedecido
Por las lágrimas somnolientas de la noche
Siento el aroma de tu voz,
Sediento, me asomo a ella, abro de par en par
Los pliegues de maderas agrietadas por la añoranza
De encontrarte inmediatamente afuera
Entre las hojas danzantes de la madrugada
Las abro, entra violenta la brisa que eleva los visillos
Envuelve mi desnudo cuerpo, abraza mis ansias
De hallarte en el destierro permanente de las montañas
Muere la lluvia, se apagan los vientos
Silencia el aullido del aroma de tu voz
Cierro involuntario las ventanas que dan
Hacia la esperanza,
Me recuesto y entre la lluvia a cantaros de mis ojos
Envejecidos de tanta espera.
Solo el silencio aguarda, a mi propio siencio
s.m.r
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