Caminemos juntos bajo la garuga enrojecida
De la tarde moribunda
Transitemos de la mano sobre la piel esponjosa
De la arena manoseada por la blanca espuma
Entrelazamos nuestra mirada
Mimetizada con el lejano horizonte de sueños rotos
Fundámonos en un cálido, tibio y último beso de verano
Recostémonos sobre la piel esponjosa de la playa
Ante la mirada de sirenas, peces, estrellas, horizonte y pescadores
Fundamos nuestros cuerpos en un desgarrador lamento
De entradas y salidas repetitivas
De músicas, besos y mecidas
Entro en ti, sí; por fin entro, salgo una y mil veces
Vuelvo unas mil veces mas
En un circulo adictivo de péndulos de olas clandestinas
S.M.R
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