miércoles, 21 de marzo de 2012

Secreto Isidora y Diego.-

Secreto
Isidora y Diego.-


Diego -No mas sueñes ven tómame
Isidora -¿Aunque me estés ilusionando nada mas?
Diego -No lo hago, a cualquiera menos a ti.
Isidora -cuando escribes así...
Me derrumbo a tus pies, tus manos, tu boca tú mirada... todo tú ser…

Diego – ¿ser?, ser de antes, de hoy y después; ser de sed de ti, hambre, ansias, sed de ti.
Isidora - cuidado!!! Me derretiré, cuídame.

Diego -si derrítete que aquí estará mi fuente, mi vasija esperando por el dulce beso de tu ser.
Isidora - ya pues... me dueles!!!

Diego -dolor de amantes que sutilmente se transforma en una brisa suave de caricias, sonrisas y fiestas eternales de momentos pasajeros; que duran tan solo una eternidad de instantes.

Isidora - que bellos eres... sacas con cada palabra, algo maravilloso.

Diego – si, es verdad; como dices saco de cada palabra algo bello, pero no son mis las cosas bellas, son tuyas; solo las saco, están en ti, solo puedo darte de mi ; mis besos caricias y un poquito más. Entrar en ti para dormir eterno y fundirme apacible allí en medio de tu ser…


S.M.R

martes, 13 de marzo de 2012

dulce espera

No hay amor más grande que el amor de una madre
No hay sensación más inexplicable
Que la de la dulce espera
Mientras Se forma en el vientre tan bella esfera
No existe nada más que les afecte
Y pensar que en tu vientre hoy
Se divide tu corazón y se hacen dos
Y uno de ellos al principio de su camino
Siente y ve directamente a Dios
Allí en el ceno del vientre de su madre.-


para mi prima Zilpa y su silenciosa espera

s.m.r

Agua

Agua
Cuanto anhelo sentir el cristalino roce de tus besos
Sumergirme en el fluido acuoso de tus pechos
Nadar entre las corrientes submarinas de tu vientre
Salir a flote mirar el horizonte naranjo de tus cabellos
Sentir la brisa lamiendo la superficie de tus lagos
Yo, brisa navegar calmo por sobre tu cuerpo lago
Esperar la noche, encender las velas
En el firmamento azul de tus ojos pardos
Agua
Como pudiera yo beber de ti, hasta el ultimo de tus latidos
Saciar mi sed de ti, hasta la última gota existente del
Liquido fluido.


s.m.r

mi alma llueve

Entre las penumbras oscurecidas de mi ventana
Mecen las hojas los viejos arboles rurales
Que entre la ventolera salvaje de la tormenta
Se cuñan en mi ventana.
Miro y siento entre el aullido del vidrio humedecido
Por las lágrimas somnolientas de la noche
Siento el aroma de tu voz,
Sediento, me asomo a ella, abro de par en par
Los pliegues de maderas agrietadas por la añoranza
De encontrarte inmediatamente afuera
Entre las hojas danzantes de la madrugada
Las abro, entra violenta la brisa que eleva los visillos
Envuelve mi desnudo cuerpo, abraza mis ansias
De hallarte en el destierro permanente de las montañas
Muere la lluvia, se apagan los vientos
Silencia el aullido del aroma de tu voz
Cierro involuntario las ventanas que dan
Hacia la esperanza,
Me recuesto y entre la lluvia a cantaros de mis ojos
Envejecidos de tanta espera.
Solo el silencio aguarda, a mi propio siencio



s.m.r

lunes, 12 de marzo de 2012

Almas en venta. (Reflexión facticia)

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S.M.R

Risos

Entre los risos dorados
De aspavientos nortinos
Cabalga la aurora salvaje
Sobre el alba rocinante
De viejas añoranzas
Tus ojos desempolvan la mirada
De momia fría y abandonada
Tus sueños alfombran el auxilio
De niña tímida y torturada
Aniquilada por el despiadado
Ecuménico que construye
Represas y termoeléctricas
Pisoteando las vidas, el aire y la tierra
Entre los risos dorados de sueños pasados
Sucumben recuerdos presentes
De imágenes pintadas en un libro de infante
De paisajes y vida que hoy
Solo son un bello sueño.


s.m.r

Polvareda

Polvaredas de caminos anochecidos
Cantores grillos de memorables amoríos
Trueque compulsivo entre tu cuerpo y mi cuerpo
Candeleros encendidos de miradas incendiarias
Amanece mientras seguimos unidos
Dos cuerpos fundidos sin sentido
Más que el de dos almas entrelazadas
Festivas, entregadas y dormidas
Ellos duermen, sosegadamente duermen
En un eterno alarido de ritmos angélicos y gemidos.


S.M.R

El arado

Sostengo arando el surco de tu cuerpo
Acariciando errante el roce de tu piel.
Y en medio de mis temores, enarbolaba
Tu ser risueña.
Confiando en ti, baje al sereno de estas estelas,
Lunas menguaste, sedientas de sangre.
Sedientas de besos de acordes melódicos
De ti y de mí.
Tierra afable de tibios suspiros
Tu cuerpo es,
Ojos lunares de tímidos concilios.
En la lucha descarnada por saciar nuestra sed,
Desgarramos nuestros cuerpos con lamidos
De besos festivos, latidos y gemidos.
Caminos sedientos de aguas nocturnas
Napas subterráneas de ángeles caídos
Cuerpos vencidos por caricias y brincos
Con nombre y lamentos.
Alma de corrientes corpóreas, de bellos latidos
Verbos, suspiros de tímidos aullidos.


S.M.R

Siénteme

Sin palabras
Sin sentido
Sin miedos ni conflictos
Ven, siéntate
Descalza ven y siénteme
Siente mis tímidos latidos
Mi cuerpo en penumbras
Sentenciado a la luz de tus palabras
Atesoremos nuestros besos
En el abanico multicolor de tus sentidos

S.M.R

Humedal

Bajo el humedal de tus instintos
Y en medio de la superficie de tu alma
Donde el silencio rompe el alba y trinan felices
Las araucarias legendarias
Allí, en donde el roció rebelde de la madrugada
Se confunde entre el inverde césped
Y en donde el fruto del olivo muere condenado por el humo
Allí, en medio de esos cantares de montes y nubes silvestres
Sentenciare mi alma encadenada a tus caderas de cumbres
Vírgenes y solitarias, allí; aguardare tus silencios
Aquellos que rompen la mañana.
Cantaros de miel, son tus amores, esos que corrompen el alma
Con las caricias azucaradas de tus temores
Y el vaivén descontrolado de tus caderas
Allí, fundiré mi cuerpo, al eco descontrolado de tus sentidos
Te buscare en la memoria colectiva de mis antepasados
Buscare en mis recuerdos, de tiempos viejos mejores y extrañados.


S.M.R

Nativo

Mírame a los ojos
Detiene tu transitorio paso
Ante el destello de mis envejecidos ojos
Detiene tu acelerada vida, ante la pausa subjetiva de mis días
Ven, siéntate, camina a prisa hacia el nativo abrazo de mis brazos
Y sentirás en el regazo de mi abrigo una tibia brisa de rítmicos suspiros.

S.M.R

Garuga

Caminemos juntos bajo la garuga enrojecida
De la tarde moribunda
Transitemos de la mano sobre la piel esponjosa
De la arena manoseada por la blanca espuma
Entrelazamos nuestra mirada
Mimetizada con el lejano horizonte de sueños rotos
Fundámonos en un cálido, tibio y último beso de verano
Recostémonos sobre la piel esponjosa de la playa
Ante la mirada de sirenas, peces, estrellas, horizonte y pescadores
Fundamos nuestros cuerpos en un desgarrador lamento
De entradas y salidas repetitivas
De músicas, besos y mecidas
Entro en ti, sí; por fin entro, salgo una y mil veces
Vuelvo unas mil veces mas
En un circulo adictivo de péndulos de olas clandestinas

S.M.R

domingo, 4 de marzo de 2012

Cena.

Se encienden las velas que duermen sobre la meza
Se aproxima la niña que descalza, se une a la cena.
Me mira, mientras la miro silencioso y deseoso.
El destello fugitivo de las velas; eternizan el color de sus profundos ojos.
Se rompe el silencio; ella, mueve sutilmente la tela que cubre su hambriento cuerpo.
Con desdén se deja entre ver el color de su piel.
Mientras yo, preparo el ágape que agasaje su bello rostro.
Rompe el silencio; con un suspiro sutil me dice…
----Estas haciendo que crucen pensamientos malos por mi cabeza. (Murmura la muchacha)
La miro, mientras sonrió dulcemente. Ella; muerde la pulpa del labio mientras baja insinuante la mirada.
Dibujo en mi cabeza el detalle de la tela descolgándose entre sus atributos naturales.
-------Sí, Me dice revoltosa; mi piel está sedienta, tengo ganas de ti.
Me acerco por su espalda, coloco mis manos en sus hombros, me acerco con delicadeza hasta su oído, y susurro tímidamente. Eres opera para los Dioses, manjar de la naturaleza, eres a mis ojos tan tierna como bella, mientras deslizo mis labios a la pulpa de su oreja para morderla levemente antes de la cena. Mis manos yacen revolucionarias a mis deseos, mi cuerpo se desvanece ante el espejismo de su dulzura; pero sostengo intacto el temple de mi cordura.
Esta, deserta a ratos hacia la lujuria.
Quisiera ver, tocar, oler, lamer y besar la aureola de tus montes que sostienen el pálpito de tus hormonas, quisiera sentirlas, morderlas suavemente, para ver si así explotan en mis labios.
Me miras nuevamente, te miro, jugueteamos con las miradas clandestinas, entre lo absurdo de la luz de las velas y lo cuerdo de las oscuridades de su llama.
Mis manos se revelan a mi voluntad. Ellas son rebeldes a la cordura, sentirás mis manos rebeladas a mis órdenes, estas bajan descontroladas, arrancándote la poca tela que cubre tus partes bajas.
Me besas, mientras te bebo, me tocas, mientras aprendo cada pincelada de tu cuerpo.
Nos miramos, sonreímos y seguimos.
La cena se calienta, las velas ya están muertas, nuestras almas se confunden, en un tímido y final concierto.
Después de todo esto, sirvo la cena; compartimos, nos miramos y reímos acompañados de una copa de rojo vino, y frente al fogón encendido por las llamas de nuestros tibios besos.


S.M.R

El silencio del desamor.

Una vez estuve enamorada, yo lo ame; ¿aún lo amo? No lo sé.
Me case tan ilusionada, recuerdo que hicimos una gran fiesta, el traje blanco y el pastel.
Una vez soñé tan enamorada ver morir la tarde entre sus brazos, escuchar el canto de las olas, y en su regazo saciar su amor.
¿La verdad?, la verdad, hoy ya no sé.
Al principio fui su princesa, su flor, su regalona.
Hoy a veces no me habla y si le pido amor, me dice sale de aquí guatona, que veo el fútbol. Ve mejor por unas chelas, unas papas y cierra al salir.
Hace unos años ya.
Al principio fueron golpes de cariño, um!!! Los de ahora, la verdad; los de ahora no sé, solo sé que marcan, no tan solo la piel; sino también el alma, botan los dientes y desgarran el corazón.

Al principio me sentía ilusionada, enamorada.
Ahora ya no se qué hacer…


S.M.R