miércoles, 10 de noviembre de 2010

lunas


Ayer noche, mientras miraba la luna; de cara al noctambulo sueño de la tierra.
Imaginaba tus ojos pegados a ella imaginando los míos posados sobre tu acera.
Pido entonces amada mía, dejes mi mirada posarse en tus alas de vuelos nocturnos, para morir en ellas una, mil, y un millón de veces sumergiéndome en cada uno de tus gemidos de ave errante y lastimera.