El carácter fuerte de su semblante ! ocultaba silencioso el sufrimiento
Que aquel viejo coterráneo llevaba en su alma.
! Las construcciones, y embarcaciones de la playa desaparecieron con furia violenta
! El resto !el resto se lo llevó la mar.
! El derrumbe de todos los sueños! de todas !una y mil vidas rotas
! Se desvanecieron aplastadas por un vacio lapidario de olas y temblores.
!!Sus ojos vuelven a llover, cuando recuerdan la pequeña mano
Que sostuvo con fuerza la suya !buscando la oportunidad salvadora, sin oportunidad de ser.
! Sin embargo al tocar tierra !y ser abandonado por las aguas !al mirar su mano esta, yace vacía
Sin rastros ni secuelas del pequeño moisés. ! Su cuerpo, con llagas cercenado
! Por infringir la fuerza mortuoria de la naturaleza y sobrevivir a ella.
!!!Hoy su recompensa es la culpa y su tortura la vida.
! Si tan solo hubiera estado en sus manos elegir?
! Hoy señala con su dedo inculpando al mar y la justicia
! Justicia de sociedades mutiladas! agentes del medio ambiente siniestrados y dementes.
! Mira y calla ! recuerda en el marco ausente del horizonte
! Aquella vida pequeñita y pérdida.
! Se sienta en su silla de caracolas a maldecir la vida día tras día
! Rechazando amar otra vez a cualquier ser humano.
! Construyendo murallas invisibles para que nadie venga en su rescate.
! Para que nadie le impida deambular por los albergues de su memoria.
!!En donde las explosiones de conflictos cotidianos,
! Dan riendas sueltas a los saqueadores de sus recuerdos.
! Hoy caída su torre, rinde su alma joven
! Al recuerdo de aquel pequeño monte
! Su cuerpo viejo a la compañía de sus animales.
!!Hoy solo viven los recuerdos.
Salomón Montes Rebolledo
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