viernes, 28 de mayo de 2010

Bóvedas…

La imagen difusa de la luna se escondía
Tras el velo transparente de aquellas nocturnas nubes.
Nubes de otoño moribundo y constelado.
Me silencié en el paréntesis profundo de tu ausencia
Observando cómo te escondías tras el velo noctambulo de la noche
Me dormí en los brazos de esta hierba dorada y sonora
En medio de estos viejos arboles de álamos fieles y legendarios
Me desperté entre sabanas de rosa mosqueta y garugas de ángeles traviesos
Y con el tiempo comprendí que la lluvia me consolaba

Hoy sentado bajo esta noche extraviada, siento en mi rostro la falta de tus ojos.
Anhelo con ansias tus palabras, ese rostro angélico y sentenciado
Por los causes de estos ríos, cantares de aguas cristalinas y alborotadas.

Por fin la noche deja de ser noche por fin la vida deja de ser vida.
Por fin tu amor, deja de ser dolor. Las cascadas alimentadas desde las cuencas de mis ojos
Se congelan por el frio musical de flautines de oscilantes melodías
De desérticos arenales de hielos milenarios que lloran aun por tu amor
Y yo, aun bajo este cielo oscurecido porque la luna se esconde tras esas nubes
Bóvedas, Profundidades de aguas congeladas cristales de hielo transparentes
Pintados de dolor.

Salomón Montes Rebolledo

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