jueves, 29 de abril de 2010

Piel madera…

El color a maderada de su rostro
Lo hacían aparecer más apático que los demás
Siempre lo tildaron de extraño. Cuando niño carecía de amistad
Su piel a maderada solía amoratarse con pequeñas ráfagas de viento
Sus ojos negros carecían de las aureolas coloridas.
Siendo simplemente negros desde principio hasta el final
Cuando era viejo, y en su eterna soledad, sin familia, sin hijos ni amistades
Llego un niño errante, un pequeño barrabas, que vagabundo por la vida
En el encontró la paz.

Salomón Montes Rebolledo.

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