jueves, 29 de abril de 2010

Oda a la madre de mi amigo

Ha muerto. Ha muerto una estrella.
Ha sido condenada a ser fugaz
Alma bella, sutil mirada de madre dulce y veras.
Mi amigo la llora, derrama su alma cual manantial
Porque la estrella fugaz ha pasado por su hogar, y a seguido su tierno peregrinar
Ya no está, no se encuentra entre nosotros, la más bella de las mujeres
La de manos tiernas y abrazos eternos, cuando caíamos y ella solía levantar.
Hoy ocupa un sitial privilegiado en una nube blanca
Donde suele tejer las horas, contando los puntos por segundos, y esperando volvernos a abrazar
Volvernos a tener entre sus brazos tiernos y sentir de nuestros labios.
El primer mama. Hoy solo el silencio, las lágrimas fluyen por doquier
Pero en nuestra alma va impregnada la sabia de aquella mujer que nos dio la vida y nos regalo su ser. La más bella de las mamas.


s.m.r

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