jueves, 29 de abril de 2010

La tierra prometida.

Por más que me empeño en buscar
Entre la naturaleza escondida de mi vieja historia
No hayo, no logro encontrar la fuente que alguna vez
Calmara mis ansiedades, y mitigara mis temores y los transformara
En consenso pacifico entre lo que jamás fue y lo que llego a ser.
Sueño oír a la distancia, las melodías sonoras de aquellas viejas voces
Instrumentos de antiquísimos recuerdos.
Recuerdos de vientre terrestre, de madre de tierra selvática y arces de sangre caliente
Por más que busco hallar parte de lo que fui, no logro dar con la puerta
Aquella instancia que me devolviera a la tierra de la promesa.
Esa donde mana leche y miel, y la muerte no es más que una estúpida leyenda
Me sumerjo entonces a diario, en las notas cautivantes de aquellos viejos violines
Solitarios y salvajes.
Para seguir buscando en algún lugar de mi memoria. La llave para el portal
Hacia tantos sueños rotos, y así por fin regresar a la tierra de mis amores.


Salomón Montes Rebolledo.

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