jueves, 29 de abril de 2010

Fantasmales…

Te hablo desde el fondo de mi corazón.
A cantaros mi voz recae a sollozos y a mares a tu tierna voz
Siento tus lejanías, tierras salvajes e indómitas.
Que me alejan, y discriminan por ser un ser errante
En este, tu mundo salvaje y amazónico donde según tú, no encajo yo.
Bebo del cáliz, bebo de la traición cotidiana de tus amores de ninfa traicionera.
Mientras recae mi voz a cantaros, de animal herido a bestia errante
Vago por la sabana, desconsolado aulló por las montañas, busco bajo la luna, bajo las estrellas.
Bajo los relámpagos impertinentes yo. Impávido por la falta de tu voz.
Veo entonces muchos seres aquí, en este destierro muchos Espíritus. Entes enamorados de la vida.
Fantasmas, apariciones difusas de almas que se niegan a la partida.
Energías sepulcrales, buscando con ansias de infante hacerse corporales.
Anochece, y para ellos siempre es tarde. Amanece y para ellos sigue siendo tarde
Comprendo entonces, entiendo que mi tiempo ha llegado
Pues estoy en medio de las ondas fantasmales de tu abandono
Y delante de la tumba en donde grabada esta mi nombre.

Salomón Montes Rebolledo

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