Bajé la montaña.
Cabalgo silencioso por las quebradas
Desciendo hacia el valle de la tortura
Ese donde mi peor tormento eres tú, tormento al saberte en brazos de otro
En la cama de otros.
Se hunde en el horizonte el sol, que muere y se desangra en anaranjada vergüenza
Por verme descender a la tierra de mis tormentas donde tú eres mi peor castigo
Al entregarte a cuanto forastero llega a tus brazos
Y condenarme a mí, al tormento de amarte desde esta mi alta montaña
De donde hoy bajo para verte aunque sea para aumentar mis tormentos
La luna aparece ante mis ojos, sigo mi camino con el mismo tranco
Mi caballo avanza, no se deja amedrentar por las oscuras ansias de esta noche desvergonzada
Que oculta los pasos y demora mi llegada al valle de mis tormentos donde yo vivo y siento
Ya que tu eres para mí el peor de mis lamentos
Desciendo, vuelvo, hoy vuelvo a tus brazos donde tú, yegua recibes a cualquiera
Que llegue con unos gramos de oro y una botella de almendra.
Regreso a las montañas luego de haberte amado sin fronteras.
Mujer fácil y lastimera, dueña de mil amores de paso
Y mil porrazos con hombres sin nombres.
Salomón Montes Rebolledo
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