miércoles, 30 de abril de 2008

sueños

Anoche te soñé, te pensé calida y tierna y así te bese.
Hacíamos el amor tanto que aprendí de memoria cada centímetro de tu cuerpo besaba la línea imaginaria de tu espalda lamía tu piel como quien lame el agua que escurre tímida y solitaria en un oasis imaginario bajo el sol del desierto, pasaba mi lengua por tu alma, si allí por donde se entra al alma.
Me mirabas, ardíamos en placer y en llamas descontroladas
Y luego besaba tus pechos y mientras ellos explotaban
Yo cerré mis ojos y dormí tranquillo allí
Aferrado a los latidos de tu cuerpo y a lo calmo de esta noche limpia y estrellada


Antenor Rebolledo