Silba el dorado crespitar de las hojas sucumbiendo ante la delicada brisa que anticipa la llega inminente de mi otoño triste y fugas
Se arrastran a lo lejos unos pasos, que divagan por lo denso de esta noche helada, oscura y desgraciada
Aúllan los perros mientras la suave brisa se hace invierno y el silbo delicado del otoño se desvanece, entre el rugido estruendoso de los vientos huracanados de tu abandono.
Me sumerjo entonces en las cavidades abismales de la tierra
Me transformo, me hago polvo manoseado por el viento
Y aun así mi memoria no te olvida, aun te llama
Mientras silben los delicados vientos del crespitar de las hojas manoseadas por la muerte del otoño, yo. Siendo muerte esparcida en el polvo de la tierra aun te recordaría, día tras día, muerte tras muerte, y serias en mi muerte hecha vida.
Mi mas bella, tierna y melancolía agonía…
S.M.R
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