martes, 18 de diciembre de 2007

siempre pensando en ti

Baje al canto del gallo a la rivera de nuestro añoso lago
Descendí mientras dormías y me eche a la aventura de sacar de el un hermoso pez
Llevaba conmigo un frasco transparente en donde guarde la brisa de aquel amanecer, sus olores su frescura incluso el canto inédito y celestial de las aguas al caer el alba. Así como el brillo de aquel lucero que dibujaba una estela de bello resplandor en nuestro eterno lago.
De regreso subí algo entumido era invierno, no llovía pero lloviznaba alegría
Llevaba en mis manos un bolso y en su interior un pez hermoso y el canto de las aguas sus aromas y su alegría, camine entonces buscando algo, creo que no lo sabia; pero al llegar al cruce cerca de aquel álamo huacho encontré su brillo, su color su cuerpo su aroma encontré por fin lo que mi alma ansiaba, una solitaria y extraña flor.
La corte con delicadeza y la cargue como quien carga el tesoro mas valioso y deseado en esta vida, cuando llegue a la cabaña aun dormías también nuestras hijas. Me acerque, observe tu rostro me enamore de ti, me volví a enamorar así como cada amanecer lo hacia. Me dirigí hasta el comedor puse aquella bella flor en medio de la mesa y esta se transformo en un jardín, solo faltabas tu mi amor. Luego fui y prepare el desayuno cocine el pez y cuando todo estuvo listo encendí nuestro antiguo tocadiscos con aquella melodía que a ti te gustaba tanto.
“Vino griego” fui hasta tu cama me acerque muy despacito bese el lóbulo de vuestro oído y descubrí tu cuerpo liberándolo de aquellas sabanas que lo cubrían
Te incorporaste en el lecho abriendo tímidamente los ojos me miraste mientras te miraba te tome en mis brazos y te cargue hacia la mesa allí estaba todo dispuesto, todo listo solo faltabas tu, te deje en la silla que daba justo de cara al lago y entonces abrí el frasco de cristal y pudiste sentir la música del agua, el canto de los peces y el aroma de la mañana. Al verte así, me llena el alma, al verte así, me sentí feliz y nuevamente, sabes? Me enamore de ti…

Antenor Rebolledo

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