Me siento sentenciado a las miradas impertinentes de la tarde
Mientras las hojas caen y el calor me sofoca, yo sigo Aquí
En la soledad de estas paredes vacías suelo asomarme a la ventana
Y ver pasar el día, día tras día, mientras estas paredes dormidas
Aguardan silenciosas y ansiosas que lleguen a darles vida
Suelen salir muy temprano por la mañana y volver cada tarde al perderse el alba
Suelo aguardar silencioso mágico e irreal a que me digan como estas?
Pero jamás lo hacen. He pensado en revelarme y salir corriendo de estas paredes vacías, que se han transformado en mi celda noche y día
Me abalanzo hacia la puerta corro en dirección hacia el aire pero al desvariar de la niña de mis ojos vuelvo a estar dentro de estas paredes sin vida
Llamándole, aguardándole a que ella venga y con un beso
Me despierte de esta triste agonía
Antenor Rebolledo
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