Piano, embrujo de teclas con vida entre el murmullo de elípticos gemidos del saxo hecho brío, piano teclas que golpean las cuerdas de la vida
Así como el humo de cigarritos mal apagados danzando al compás de teclas indómitas y embrujadas por el tiempo hecho notas
No existe más luz que la de los cigarritos encendidos reflejados en tus ojos pardos
Me miras, te miro mientras se involucran mis poros con las melodías
Una vibración divina se adueña de nuestros cuerpos nos miramos y bailamos
Nos dejamos envolver por la melodía dibujamos en nuestros rostros la mas exquisita de las miradas, miradas perdidas, nuestros ojos se pierden en nuestros ojos
Nuestras manos en nuestros cuerpos y nuestros cuerpos entre las melodías excitantes de nuestros antojos piano maldito piano gris que encendiste nuestro libido y embrujaste nuestro ser, en ese bar a horillas del mar aquella noche lluviosa de abril cuando tus notas suaves se convulsionaron con nuestra piel…
Antenor Rebolledo
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