martes, 18 de diciembre de 2007

no puedo

No e podido cerrar uno solo de mis ojos las noches para mi
Se hacen como días bajo el asedio de un sol en medio del desierto porque el aire, y el calor me sofocan apenas si respiro y mi corazón por las noches se acelera hasta el punto de salirse por mi boca creo estar viviendo mil días por noche y con esto estar acelerando mi partida.
No logro sucumbir en el abismo de los sueños, por más que intento las horas con sus ecos molestos me recuerdan que aun no estoy muerto
Termina de amanecer y denuebo me encuentro como aquel payaso
Que por las noches llora y se revuelca de dolor por su ausencia y por el día
Dibuja en su rostro una sonrisa, una paz cuya alma no entiende
Esta ultima noche la cargue en mis brazos, la cargue en mis hombros corrimos y nos divertimos, me abrazo y la ame por eso
Nos casamos, yo con mis galas de Bombero y ella con sus vestiduras de princesa
Había muchas flores muchos caminos alfombrados de ramos de muchos colores
Mi corazón colapso ante tanto amor que por unos segundos se detuvo, lo se lo sentí, sentí como se dejo de oír el continuo ir y venir de mi pecho en armonía con el aire pero con un beso ella me devolvió la vida con un beso volví a sufrir porque al volver a vivir abrí mis ojos y aquí estaba solo sin ella y en medio de esta noche maldita, desgraciada llorando su amor y velando por su regreso
Por esto si e de morir será bajo mis términos, no bajo los términos de la muerte engreída. Viajare hacia el sur de pueblo en pueblo aun no se si lo are de a pie
O en motocicleta iré de compañía en compañía llevando un mensaje de unidad de ética y de lealtad, si recorreré mi país ahora que aun puedo
Y le ganare a la muerte maldita y ella, ellas mis hijas y ella sabrán cuanto las
Amo cuanto es poco y nunca será demasiado porque
Las llevare incluso mas allá de la misma muerte…

Antenor Rebolledo

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