jueves, 25 de octubre de 2007

“El mapocho”



Cuando caían apenas sutiles los rayos del sol sobre las calles de Santiago
El mapocho era iluminado por el frió amanecer del cruel y solitario abandono
Mi local, estaba justo frente a su paso allí veía como el mapocho día a día proseguía con su mísero y continuo lamento. Fue así; como un día cansado de observar su triste y desgraciada vida que decidí llevarlo conmigo a mi hogar ahora cada tarde al regresar de mi trabajo el mapocho me sale a encontrar moviendo su colita y ladrando sin parar
Hoy el vive alegre y sin parar


José Antenor Rebolledo

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